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sábado, 31 de agosto de 2013

SEPTIEMBRE 2013

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mes de septiembre

El equinoccio de septiembre es un momento mágico de equilibrio entre la luz del verano
Y la oscuridad del invierno.
Durante un mes de septiembre, caminaba entre las sombras, con mucho respeto hacia los imponentes árboles.  A mi derecha estaba mi amiga y con nosotros mi perrita que nos acompañaba tranquila. El bosque estaba de color esmeralda, pero septiembre ya empezaba a hacerse presente. Pasamos juntos a varios robles cuyas hojas ya se habían teñido del tono rojizo del otoño. Los árboles me hicieron pensar en las hadas, las doncellas mágicas que viven en el bosque y que ayudan a los extraños. Creo que así señalaban el camino, como con faros.
Cruzamos un viejo puente de tablas de madera. El denso bosque bloqueaba los rayos de luz, con lo que parecía de noche. Mi amiga se detuvo asustada. Habíamos tenido muchas vivencias juntos y habíamos compartido tanto que cada uno conocía el alma del otro. Acudí a ese bosque por ella. Fuimos con la intención de pasar un buen rato, un día especial, como si nos estuviéramos dando un regalo.
Me puse a su lado y le pregunte que pasaba, y ella se quedo con la mirada fija en la oscuridad. Quizás había visto algún animal y se asusto o quilas había sido algo más extraordinario, propio de este bosque mágico. Nos quedamos en silencio unos minutos. Nos estábamos quedando sin luz. Al final, dijimos de seguir caminando juntos, como siempre. Seguimos adelante y llegamos a una zona mas abiertas de árboles de madera noble. El camino se bifurcaba y, al oeste, el sol se ocultaba. Notaba que nuestro destino estaba cerca, podíamos oírlo, una cascada en un pequeño valle protegida por altísimos robles y arces. Un lugar solitario que poca gente conocía. Mi amiga no dudo ni un segundo a acercarse a beber del estanque a los pies de la cascada y quitándose la ropa se puso a  bañarse. Yo me senté en la orilla a observar los efectos de  luz en el agua en movimiento, que iluminaba la espuma de modo que parecían un grupo de duendecillos.
Mire a mi amiga he intente imaginarme la vida sin ella. Casi no podía hacerlo. Pero ella, al margen de todo, sacio su sed y se sentó a mi lado. Le di un abrazo, aunque en ese momento yo no estaba tranquilo.
Estábamos en un lugar sagrado, lleno de poder, como el aire que se acumula en el mar antes de una tormenta. Y en presencia de esa magia, me vinieron a la mente las palabras de W.B.Yates:

Elimina del corazón los sueños mortales,
Los vientos despiertan y las hojas se agitan,
Nuestras mejillas palidecen y el pelo flota libre…
El anfitrión se mueve entre el día y la noche.
Y, ¿donde hay esperanzas y hechos tan bonitos?

The Hosting of the Sidhe

Septiembre, momento de equinoccio, el equilibrio entre la luz y la oscuridad. Lleno de magia de cambios, que no siempre son agradables. Su crepúsculo elimina los sueños mortales del corazón. Sin embargo, septiembre no es un mes sombrío, sino un momento de transformación.
No hay sueño mas bonito que uno mismo moviéndose entre el día y la noche, un símbolo de la continuidad de la vida en el mas allá. Así es la espiral de la vida Celta:

 “muerte y renacimiento.
Este equilibrio es el misterio del equinoccio otoñal.
 Y, bajo la luz, algún día,
Tú y yo volveremos a encontrarnos,
Como nos encontramos a todos nuestros auténticos amigos.




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